Las turberas cubren 400 millones de hectáreas, o sea 3% de la superficie terrestre. Además, 350 millones de hectáreas, o sea el 87,5%, están situadas en el Hemisferio Norte.
El proceso de formación de la turba, que se realiza durante siglos, consiste en la acumulación y fosilización de residuos vegetales en tierras húmedas llamadas turberas. En Canadá, esas tierras húmedas se vienen desarrollando desde el último retroceso de los glaciares y tienen entre 5 000 y 10 000 años.
Etapas de formación de una turbera
La composición física y química de la turba depende de muchos factores, como el tipo de vegetación, el clima, la acidez del suelo y el grado de diagénesis. La turba se compone, en su mayor parte, de agua y ceniza (entre 80 y 90%) y de materia orgánica descompuesta. La tasa de crecimiento de los esfagnos es de 2 a 12 centímetros anuales, dependiendo de cada turbera. Con la descomposición y el compactado que se van produciendo a medida que se superponen los fragmentos vegetales, la acumulación de la turba es de, aproximadamente, 0,5 a 1 mm por año.
En su estado bruto, la turba se presenta como una materia esponjosa, fibrosa y liviana cuyo color varía desde el pardo claro hasta el negro, pasando por el pardo oscuro, según la edad y el porcentaje en carbono.
Mientras más joven es la turba, más clara es, y más débil es su tenor en carbono. A la inversa, mientras más edad tiene, más oscura es. Puede llegar a contener 60% de carbono, lo que hace que en algunos países, especialmente en Escocia e Irlanda, se la utilice como combustible desde hace siglos.
La turba rubia
La turba parda
La turba negra
Diagénesis - Conjunto de procesos que transforman un depósito sedimentario en una roca sólida.
Escala de Clasificación de Von Post (H1 a H10) : Grado de descomposición: H10 indica el grado de descomposición de la turba más alto.